Desarrollo de software
Lee el repositorio entero antes de proponer un cambio y sostiene el hilo de una tarea de varias horas sin perder el contexto.
Apollo.TI es una empresa chilena AI native que construye software, integraciones y agentes de IA a precio cerrado, y que opera su propia empresa con IA. Un modelo distinto para cada trabajo, coordinados como un solo cerebro sobre procesos escritos, documentados y encadenados en workflows. Ese cerebro atraviesa las siete áreas de la empresa —software, deploy, monitoreo, finanzas, integraciones, contenido y atención— y en cuatro de ellas ya hay agentes corriendo solos. No es un piloto ni una demo: es la operación.
"AI-first" se convirtió en una etiqueta de home page. Esta es la diferencia concreta, sin adjetivos.
No hay un modelo que sea el mejor en todo — quien te diga lo contrario está vendiendo el contrato que ya firmó. Adentro, un modelo le pasa el trabajo al siguiente: uno transcribe la nota de voz, otro mira la foto, otro responde, otro revisa las cuentas, otro escribe el código. Hacia afuera es una sola operación, y es la que contratas.
Lee el repositorio entero antes de proponer un cambio y sostiene el hilo de una tarea de varias horas sin perder el contexto.
Corre las rutinas que nadie dispara: revisa el correo y concilia en finanzas, hace la guardia del monitoreo y arma las piezas de contenido.
Responde WhatsApp e Instagram en segundos y a un costo por mensaje que hace viable atender todo, no solo lo urgente.
Mira lo que el cliente manda por chat —el logo, la foto del local, la captura con el teléfono escrito— y se lo entrega leído al resto.
No razona: transcribe. Convierte las notas de voz en texto, para que un audio de dos minutos entre al proceso igual que un mensaje escrito.
En la atención cada modelo tiene uno de respaldo: si el titular se cae o rechaza la tarea, entra el siguiente y la conversación no se corta. Cambiar de modelo es una línea de configuración, no un proyecto.
La IA no arregla una operación desordenada: la desordena más rápido. Lo que sostiene todo esto es aburrido y es lo que casi nadie hace — documentar el proceso antes de automatizarlo, encadenarlo en un workflow y dejar registro de cada vuelta.
Cada área y cada proyecto tiene su documento: qué hace, cómo se hace, qué se decidió y por qué. No es un manual que nadie abre — es lo primero que el agente lee antes de tocar nada, y lo que actualiza al terminar.
Antes de automatizar, el proceso se escribe paso a paso: qué lo dispara, qué decide, qué necesita aprobación y cómo se sabe que salió bien. Automatizar un proceso que nadie escribió es cómo se multiplica el desorden.
Los pasos viven conectados entre plataformas: el correo dispara el workflow, el workflow consulta la base, el modelo decide, el sistema ejecuta y el resultado vuelve al registro. Sin nadie copiando y pegando en el medio.
Cada vuelta deja el proceso mejor escrito que antes. Lo que falló queda anotado y no se repite. Por eso el sistema mejora con el uso en vez de degradarse.
Esto aplica a todas las áreas de la empresa por igual. No hay un área "con IA" y otras que quedaron afuera: la que no tiene su proceso escrito todavía es, por definición, la próxima.
No es un chatbot pegado a un costado del negocio. Es la misma capa entrando en cada parte del ciclo — hasta finanzas le reporta. Por eso las áreas dejan de ser silos. En Finanzas, Monitoreo, Contenido y Atención ya hay agentes autónomos: corren solos, sin que nadie los dispare.
El desarrollo se hace con agentes dentro del repositorio, no con copy-paste desde un chat.
De la rama a producción sin manos intermedias: build, contenedor, DNS, certificado y rollback.
Chequeos cada minuto, alertas al chat del equipo y un agente que ya llega con el diagnóstico hecho.
ERP, CRM, planillas, correo y APIs que no se hablaban entre sí, conectados y con la IA leyendo el resultado.
Calendario, piezas y publicación operados por agentes con la identidad de marca cargada.
Conciliación, cobranza y reportes que antes vivían en una planilla y en la cabeza de una persona.
WhatsApp, Instagram y correo atendidos con contexto real, escalando a persona cuando corresponde.
Este ciclo corre solo, muchas veces al día, sin que nadie lo dispare a mano. Es literalmente lo que hacemos: encadenar plataformas para que el trabajo pase de una a otra sin fricción.
Un correo, un mensaje de WhatsApp, una alerta de caída, un commit, una fila nueva en la base.
El modelo no adivina: lee el estado real — repos, logs, base de datos, tickets, backlog.
Decide qué hay que hacer y con qué herramienta. Si no está seguro, pregunta antes de tocar.
Escribe el código, levanta el contenedor, responde el mensaje, publica la pieza, corre la query.
Tests, health-checks y revisión humana en todo lo que sea irreversible o tenga plata en juego.
Queda escrito: bitácora del proyecto, backlog actualizado y alerta si algo quedó a medias.
Los modelos son el cerebro; estas son las manos. Ninguna es un experimento: todas están sosteniendo algo que está arriba ahora mismo.
RayoWeb es la rama de Apollo.TI para negocios que necesitan estar online rápido y bien. Corre sobre el mismo cerebro: el brief entra, el sitio se arma, se publica con dominio y SSL, y queda monitoreado. Lo que en una agencia tradicional son cuatro proveedores y tres semanas, acá es un flujo.
Perfil, rubro y material del cliente
Estructura, copy y diseño generados
Publicación, dominio y SSL
Monitoreo, renovaciones y cambios
La parte difícil de esto no es hacer que un modelo haga cosas: es decidir qué no puede hacer solo.
Todo lo irreversible —cobros, borrados, envíos masivos, cambios de DNS en producción— pasa por una persona. La IA prepara y propone; el visto bueno es humano.
Cada agente tiene acceso sólo a lo que necesita para su tarea. No hay un modelo con acceso total a todos los sistemas de todos los clientes.
Queda registro de qué se hizo, cuándo y por qué. Si algo salió mal se puede reconstruir la decisión — es la diferencia entre automatizar y perder el control.
Definimos por escrito qué información sale hacia un proveedor de IA y cuál no. Es parte de la misma conversación que la Ley 21.719.
La página que estás leyendo se escribió, se diagramó, se animó y se desplegó en una sola sesión de trabajo orquestando agentes sobre el repositorio: el copy, el schema, el cerebro animado —SVG a mano, sin una sola librería de terceros— y el deploy a producción. Una persona decidió qué se decía y revisó cada pieza antes de que subiera.
Es exactamente el mismo método con el que operamos todo lo demás. Si te sirve como muestra de velocidad y de terminación, multiplicalo por tu operación completa.
30 minutos de diagnóstico, sin costo ni compromiso. Te decimos si te podemos ayudar y, si no, te recomendamos a quién acudir.